TALLA DE PIZARRA


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Desde 1990 tallamos la pizarra de forma artesanal, un material muy común en  las construcciones populares en el occidente de Asturias, sur de Galicia y otras zonas de la península, ya sea formando parte de la techumbre o como obra de mampostería.


La talla en piedra es un oficio muy antiguo, tan pronto como el hombre descubrió las posibilidades de este material natural, inició la construcción de utensilios de uso diario en piedra, tanto herramientas como objetos decorativos o de culto.

La talla de pizarra entraña gran dificultad, ya que es una roca que se divide en láminas muy finas con suma facilidad pudiendo llevar al traste la obra en la que se está  trabajando debido, sobre todo, a esa cualidad de exfoliación tan típica de este mineral.

Las técnicas de talla que manejamos se realizan con maza, buriles y cinceles específicos, forjados artesanalmente por la mano del herrero.. Éstos últimos están realizados en aceros de gran dureza, con aleaciones con vanadio, molibdeno o tungsteno y muy afilados para conseguir un corte perfecto.

Al contrario que con otros sistemas de talla o escultura, el uso de más herramientas no mejora la calidad del resultado. Esto es debido a que este método sólo utiliza un tipo de corte, realizado a 45ª con respecto a la laja de pizarra y en sentidos opuestos.

 

La fase inicial del proceso consiste en preparar la piedra para su posterior tallado. Lo primero es retirar todos los restos de tierra y polvo de la placa mediante un lavado con agua y cepillo. Posteriormente y una vez seca se dará un pulido con lija a menos que se necesite un acabado rústico, en cuyo caso nos limitaremos a comprobar que las capas superiores de la pieza no se exfolian ni se desprenden con facilidad.

A continuación se corta para darle la forma deseada, (oval, rectángular, redonda, etc) y se pasa a la mesa de dibujo donde, con ayuda de un compás, una regla y un punzón, se elaborará el motivo decorativo que habrá de plasmarse en la piedra.

 

Para el acabado final se usan los mismos cinceles a modo de raspadores. De esta forma se consigue un pulido muy delicado y elegante.

 

Contrariamente a lo que se podría pensar, con esta técnica se pueden crear infinitas imágenes  a base de estos cortes a 45ª, desde letras a formas geométricas como rosetones, pasando por dibujos representando flores, animales o decoración popular del noroeste español y céltica. Son estos últimos motivos de decoración en lo que nos hemos especializado, recreando trisqueles, tetrasqueles, flores de agua, flor de cardo y motivos celtas de la escuela de Kells y Lindisfarne.

 

Las mejores pizarras para la talla decorativa son aquellas que carecen de concreciones Slate block at Khartoum Quarry, Ballachulishde otros minerales, tales como piritas, impurezas férricas o cuarcíticas. Igualmente, para la talla, hay que seleccionar ejemplares  con un grado medio de dureza de modo que la herramienta pueda penetrar de forma correcta en el material sin deteriorarse ésta más de lo necesario. También es importante que la exfoliación horizontal sea mínima para evitar que zonas intermedias del motivo a tallar “salten”, dejando la obra inservible.

El color y la veta también son importantes, sobremanera la veta que es la que condiciona parte del trabajo.

Copyright © 2004 GOUÑO, Talla en pizarra